A las 15:17 todos los días te llega un email mío.
De IA. Pero no como te lo cuentan en LinkedIn, donde parece que todo el mundo es experto y la semana que viene la IA hace tu trabajo, el de tu vecino y la cena.
Yo me dedico a ciberseguridad. Mi trabajo es encontrar lo que otros prefieren no mirar. Y con la IA hay mucho que no se está mirando.
Cada email es una cosa. Una. La que ese día tiene sentido contar.
Si tomas decisiones en tu empresa y la palabra IA aparece en demasiadas reuniones, esto te interesa.
Si eres ingeniero de machine learning con cinco años en una big tech, probablemente ya lo sepas todo y te aburras. Tú mismo.
Un día te cuento por qué la herramienta que te venden a 200€ al mes se rompe en cuanto la usa más de uno. Otro, qué pregunta hacer en la próxima reunión para que dejen de venderte humo. Otro, qué riesgo real tiene meter un agente de IA en tu empresa. Al cabo de unas semanas dejas de necesitar que tu equipo te traduzca lo que pasa. Lo entiendes tú.
Un email al día. Tres minutos. Una cosa que importa.
No traigo herramientas, ni rankings, ni opiniones de gurús con foto de cohete. Cuento lo que veo.
Mañana lo tienes en tu bandeja.
